
Agencia Infobae. Enero 16, 2026.
Los tlacoyos son una de las preparaciones más emblemáticas de la cocina tradicional mexicana, especialmente del centro del país.
Se trata de una especie de tortilla gruesa, alargada y ovalada, hecha a base de masa de maíz nixtamalizado y rellena típicamente con frijoles negros, aunque también pueden llevar habas, chicharrón prensado, requesón o incluso guisos de verdura.
Tras su formado y relleno, los tlacoyos se cocinan en un comal hasta que están dorados y cocidos por dentro, y suelen servirse con nopales, salsa, cebolla, cilantro y queso fresco.
Los tlacoyos tienen raíces profundas en la historia prehispánica de México. Su nombre proviene del náhuatl “tlaoyo” o “tlahtlaoyotl”, que hace referencia a la forma de masa rellena. Los pueblos originarios del altiplano mexicano ya consumían tlacoyos mucho antes de la llegada de los españoles.
El maíz, base de la dieta mesoamericana, era trabajado mediante el proceso de nixtamalización, y con él se elaboraban diversos alimentos, siendo el tlacoyo uno de los más apreciados por su practicidad y valor nutritivo.
En la época precolombina, los tlacoyos eran alimentos cotidianos y también se ofrecían en ceremonias y festividades. El relleno más común era el frijol, un aporte fundamental de proteína vegetal para la dieta indígena, aunque también se empleaban otros ingredientes según la disponibilidad local.
A lo largo de los siglos, la receta se fue adaptando y enriqueciendo con ingredientes coloniales y regionales, dando lugar a las múltiples variantes que existen hoy.
Actualmente, los tlacoyos son parte esencial de la comida callejera (antojitos) en la Ciudad de México y estados circundantes como Puebla, Tlaxcala, Hidalgo y Estado de México.
Son símbolo de identidad culinaria y representan la fusión de tradición, historia y creatividad popular. Además, su preparación y consumo siguen siendo un acto comunitario y familiar, transmitido de generación en generación.
Ingredientes:
Preparación: