
Julio 27, 2026. El caldo de huesos es un platillo rico en vitaminas y minerales, además que su preparación es sencilla. Principalmente, se consume por su aporte de colágeno, proteína que cumple diversas funciones en el cuerpo como darle elasticidad a la piel y fortalecer los tendones.
No obstante, la selección de la carne para cocinarlo es clave, puesto que de ahí depende su aporte nutricional.
La historia del caldo de huesos está estrechamente ligada a la necesidad de aprovechar al máximo los alimentos. De acuerdo con la British Broth Company, una de sus primeras referencias escritas aparece en el “Libro de los Jueces de la Biblia”, alrededor del año 1200 a. C.
También hay registros de su consumo en civilizaciones antiguas, las cuales habrían descubierto el aprovechamiento de los huesos y tejidos para preparar un platillo nutritivo, reconfortante y de valor culinario.
Con el paso del tiempo, este platillo se integró a la alimentación de diversas sociedades. Por ejemplo, en China se consumía como parte de la vida cotidiana, mientras que en la Europa medieval era la base de sopas, guisos y salsas.
Ya en el siglo XXI, su popularidad aumentó con dietas como la paleo y keto, además de que investigaciones científicas comenzaron a analizar algunas de sus propiedades medicinales, esto de acuerdo con la British Broth Company.
Principalmente, el Instituto Regenera indica que los beneficios de comerlo son:
Para preparar un caldo de huesos en casa, es importante elegir cortes de carne que combinen hueso y cartílago. Las opciones recomendadas son:
Con información de El Universal.