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El Pib, la joya ceremonial de la cocina yucateca

El Pib, la joya ceremonial de la cocina yucateca

Agencia Sol Yucatán. Octubre 15, 2025.

Con el mes de octubre y el frio de finados llega a Yucatán los preparativos para elaborar un platillo que además de ser una delicia gastronómica es un elemento ceremonial para recordar a quienes se adelantaron en el camino.

En Yucatán, el pib, también conocido como mucbipollo o pibipollo, es mucho más que un platillo tradicional: es una expresión viva de la cultura maya. Su nombre proviene del vocablo maya pib xcaax, donde pib significa “hecho en horno” y xcaax, “gallina”, lo que describe su método ancestral de cocción bajo tierra.

El pib se prepara especialmente durante el Hanal Pixán —la celebración yucateca del Día de Muertos—, así como en rituales agrícolas vinculados al inicio de las cosechas. Su elaboración reúne a las familias en un proceso comunitario que conserva técnicas y sabores heredados por generaciones. El guiso se prepara con masa de maíz, carnes de pollo, puerco o pavo, recado rojo de achiote, cebolla, tomate, epazote, espelón y chile; luego se envuelve en hojas de plátano y se hornea en un pib, un hoyo en la tierra con piedras y leña. El humo y el kol —una mezcla espesa de caldo, achiote y masa— aportan su característico sabor ahumado.

Considerado un alimento sagrado, el pib simboliza el vínculo entre los vivos y sus ancestros. Aunque en años recientes han surgido versiones con ingredientes no tradicionales como mariscos o queso de bola, muchas familias defienden la receta original como parte esencial de su identidad. En zonas urbanas, donde el terreno no siempre permite hornearlo bajo tierra, algunos optan por prepararlo en hornos de leña o panaderías tradicionales, manteniendo así viva la esencia de esta joya gastronómica que, junto a la cochinita pibil, el queso relleno y los papadzules, sigue siendo emblema del sabor y la memoria del pueblo yucateco.

Cuenta la leyenda que, si en el transcurso del año existe una pérdida, ese año el Pib no debe cocinarse en casa del finado, pues este no se coce y queda crudo.