
Agencia Excélsior. Enero 22, 2026.
Tener un perro llena de alegría tu hogar, pero conlleva una responsabilidad que a menudo se ignora: la gestión de sus desechos. Las heces no recogidas representan un grave problema de salud en los entornos urbanos.
Muchos creen que dejar el excremento en el parque es un acto natural, pero esa materia se transforma rápidamente en un riesgo sanitario. Al no retirarla, expones a las personas a infecciones y situaciones desagradables que van más allá de ensuciar el calzado.
El peligro real radica en el fenómeno del fecalismo al aire libre. Cuando los desechos quedan en la calle, el sol y el viento los deshidratan hasta pulverizarlos, esparciendo partículas diminutas que terminan en tu nariz y boca.
No se trata solo de suciedad, sino de un foco biológico activo. Los huevos de diversos parásitos sobreviven años en el suelo, resistiendo condiciones extremas mientras esperan a un nuevo huésped desprevenido para infectarlo.
Así podrían afectarte las heces caninas sin recolectar, de acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema):
Tu mascota puede portar gérmenes que te enferman. Aunque tu perro parezca sano, sus deposiciones cargan virus y bacterias capaces de provocar desde malestares estomacales hasta lesiones en órganos internos.
Cualquier persona que visite espacios públicos contaminados corre peligro. Algunos parásitos no requieren ser ingeridos; poseen la capacidad de penetrar a través de tu piel sana si te recuestas en el césped.
Estas son algunas enfermedades y parásitos relacionados con las heces de perro, según la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM):
Existe el mito de que el excremento sirve de abono, pero es una idea falsa. La dieta de tu perro, alta en proteínas, genera desechos ácidos que queman las plantas y degradan la calidad del suelo urbano, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
Al llover, el agua arrastra estos restos hacia el drenaje y los mantos acuíferos. Esto contamina el agua subterránea que resulta necesaria para el consumo humano y el equilibrio de la biodiversidad local.
Usar bolsas de plástico convencionales crea focos de contaminación que tardan siglos en degradarse. La clave está en cambiar tus hábitos y utilizar métodos que permitan un tratamiento adecuado de los residuos orgánicos.
La mejor opción en casa es recoger el desecho con papel y tirarlo directamente al inodoro. Así, el residuo recibe el tratamiento químico pertinente en las plantas depuradoras, evitando que quede en vertederos, según la Sedema.
Ser un dueño responsable va más allá del cariño; implica cuidar el entorno que compartes con los demás. Recoger las heces es un acto de responsabilidad que protege tu salud, la de tu familia y la de tu mejor amigo.
Al actuar con conciencia, aseguras que los espacios públicos sigan siendo lugares seguros para el juego y la convivencia. Tu compromiso diario es la herramienta más eficaz para mantener la ciudad limpia y sana.