
Agencia Excélsior. Junio 19, 2025.
Si has recorrido el supermercado recientemente, probablemente te hayas encontrado con una situación curiosa: una pechuga de pollo cruda puede costar más que un pollo entero ya cocido y listo para comer.
A primera vista, esto parece contradictorio. ¿Cómo puede ser que una sola parte del pollo tenga un precio más alto que el ave completa y rostizada? Aunque pueda parecer ilógico, esta diferencia tiene una explicación que vale la pena conocer.
La pechuga es considerada una de las partes más valoradas del pollo, es carne magra sin hueso lista para cocinar a diferencia del pollo rostizado que incluye huesos piel y partes menos solicitadas como la rabadilla o el pescuezo la pechuga tiene alto rendimiento en carne útil y eso la vuelve más cara.
Además para llegar al anaquel como una pechuga lista para venderse por separado el pollo tuvo que pasar por más procesos de corte selección y empaque lo cual incrementa su costo.
Aquí entra un dato curioso, en muchos supermercados el pollo rostizado se vende como producto gancho, es decir se ofrece a bajo precio incluso con márgenes muy reducidos para atraer a los consumidores al punto de venta.
La lógica es simple si compras el pollo probablemente compres otras cosas. Además el pollo rostizado se prepara en masa lo que reduce costos y se usan piezas que ya están próximas a su fecha límite de venta pero aún son seguras para el consumo. Es una estrategia de aprovechamiento que permite al supermercado reducir pérdidas.
Si se compara el precio por kilo, el pollo entero puede parecer más barato. Pero si consideras el porcentaje de carne comestible sin huesos ni piel, el panorama cambia.
Una pechuga es todo rendimiento, mientras que del pollo rostizado solo una parte realmente se aprovecha como carne limpia.
Así que la próxima vez que veas una pechuga más cara que un pollo entero, recuerda no estás pagando solo por la carne, sino también por su comodidad valor nutricional y rendimiento real.