
Agencia Excélsior. Agosto 06, 2025.
Un estudio reciente advierte que el uso problemático de la pornografía entre adolescentes y jóvenes podría estar relacionado con mayores niveles de ansiedad, depresión y otras conductas adictivas, como el consumo de alcohol, drogas, apuestas, compras compulsivas e incluso problemas con el control de las emociones.
La investigación fue presentada durante el último congreso de la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD), y estuvo a cargo de la psicóloga Gemma Mestre-Bach, de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), quien se ha especializado en adicciones de tipo conductual.
El estudio analizó a casi mil jóvenes de entre 16 y 24 años (52% mujeres) y buscó entender cómo el uso excesivo de pornografía puede relacionarse con otros problemas de salud mental. Aunque actualmente los principales manuales médicos —como el DSM o la CIE— no reconocen este uso problemático como un trastorno mental por sí solo, la última versión de la CIE (CIE-11) ya considera la conducta sexual compulsiva como un trastorno, y dentro de ella, el consumo excesivo de pornografía es una señal de alerta.
También se han identificado posibles vínculos entre este hábito y otros diagnósticos, como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o el trastorno por juego de apuestas. En estos casos, la combinación de problemas tiende a agravar los síntomas.
Mestre-Bach señaló que los hombres tienden a ser más propensos que las mujeres a desarrollar un consumo problemático de pornografía, y que los adolescentes son particularmente vulnerables. Algunas investigaciones estiman que entre el 1% y el 38% de los adultos, y entre el 5% y el 14% de los adolescentes, podrían presentar este tipo de consumo excesivo.
Según la SEPD, cuando este tipo de consumo se combina con otros problemas mentales o emocionales, el tratamiento puede volverse más complejo. Por eso, se recomienda diseñar programas específicos que aborden al mismo tiempo las adicciones conductuales y los trastornos emocionales.
Aunque aún falta mucha investigación, algunos estudios han mostrado que la terapia cognitivo-conductual puede ayudar a reducir tanto el consumo compulsivo de pornografía como los síntomas que suelen acompañarlo, como la depresión o la ansiedad. Sin embargo, los especialistas insisten en que todavía hay mucho por aprender sobre cómo tratar este problema de forma efectiva.