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Salud Mental en México: visibilizar para sanar

Salud Mental en México: visibilizar para sanar

  • A ti lector te invito a detenerte un momento: revisar cómo te sientes, qué cargas llevas, qué apoyos tienes. Y si ves que tú o alguien cercano sufre, busca ayuda profesional: Dra. Villavicencio-Ayub.

Agencia Su Médico. Octubre 10, 2025.

Desde 1992, hoy 10 de octubre la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo estableció como el Día Mundial de la Salud Mental, con ello se alza una demanda silenciosa pero urgente: Reconocer la salud mental como derecho, no privilegio. He dedicado buena parte de mi trayectoria profesional a estudiar, enseñar y acompañar en salud mental, y hoy quiero compartirles por qué visibilizar no basta, pero es un paso imprescindible para trabajar y avanzar en estos temas en nuestro país.

La salud mental va más allá de la simple ausencia de enfermedad. Es vivir un estado de bienestar en que podamos desarrollar nuestras capacidades, sobrellevar el estrés cotidiano, relacionarnos sanamente con otros y contribuir a nuestras comunidades de forma productiva.

Las estadísticas muestran que el problema es real y creciente. Las cifras reflejan un problema de salud pública, pero también un desafío de derechos humanos donde muchas personas viven con dolor emocional, angustia, estrés, y no cuentan con redes de contención ni acceso efectivo a servicios.

En 2022, México registró un promedio de 22 suicidios diarios, lo que suma unos 8,237 suicidios en ese año. Una cifra que, en apenas una década, aumentó más de un 50 %.
Tres de cada diez personas en el país padecen algún trastorno mental a lo largo de su vida, pero dos de cada tres no reciben tratamiento.

El presupuesto destinado a salud mental representa apenas entre 1.3 % y 1.6 % del gasto total de salud del país, muy por debajo de los estándares recomendados por la OMS para países de ingresos medios.

Según datos recientes del Observatorio Mexicano de Salud Mental y Adicciones, entre enero y mayo de 2024, más de 158,000 personas recibieron atención por condiciones mentales; el 51.5 % fueron casos de ansiedad, y el 25.9 % de depresión.

Afectaciones individuales y organizacionales

A nivel individual, las consecuencias se traducen en:

  • Sufrimiento emocional, desánimo, aislamiento, deterioro de relaciones familiares y sociales.
  • Trastornos de ansiedad, depresión, insomnio, estrés crónico.
  • Disminución de la calidad de vida, dificultades para concentrarse, baja autoestima.
  • En casos extremos, riesgo de autolesiones o suicidio.

En el plano organizacional, los impactos también son graves:

  • Menor productividad: cuando una persona no puede rendir plenamente, los errores aumentan, los tiempos se alargan.
  • Ausentismo y rotación: quienes sufren bajo carga emocional pesada o acoso laboral solicitan días, se ausentan, o buscan renunciar.
  • Clima laboral tóxico: la mala salud mental afecta no sólo al afectado directo, sino al grupo de trabajo, generando tensiones, resentimientos, mala comunicación.
  • Costos económicos: el gasto en atención médica, jornadas perdidas, disminución del rendimiento son costos invisibles que afectan la rentabilidad de empresas y la economía del país.

¿Por qué visibilizar?

Hablar de salud mental no debe ser tabú, visibilizar significa:

  • Romper el estigma: muchas personas sienten vergüenza o temor de buscar ayuda por si las juzgan.
  • Desplegar políticas públicas eficaces: presupuestos adecuados, servicio garantizado, profesionales suficientes, capacitación en salud mental comunitaria.
  • Fomentar entornos protectores: en la familia, la escuela, el trabajo. Entender que el estrés crónico, la sobrecarga, el acoso laboral, la inseguridad social, son factores de riesgo reales.
  • Cultivar la prevención: no hay salud sin salud mental preventiva; detectar señales tempranas puede evitar daños severos.

A ti lector te invito a detenerte un momento: revisar cómo te sientes, qué cargas llevas, qué apoyos tienes. Y si ves que tú o alguien cercano sufre, busca ayuda profesional.