
Agencia TV Azteca. Mayo 21, 2026.
Aunque muchas veces se piensa que los rayos son un fenómeno poco común o aislado, la realidad en México cuenta otra historia. Entre 1998 y 2021 se registraron 2,470 muertes relacionadas con la caída de un rayo, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Salud.
El dato forma parte de un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México, (UNAM) quienes elaboraron el primer mapa de riesgo de muertes por rayos en el país integrando no sólo factores climáticos, sino también sociales.
La investigación, desarrollada por Alejandro Jaramillo Moreno y Christian Domínguez Sarmiento, ambos académicos del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático, advierte que los rayos representan una amenaza subestimada, especialmente en comunidades rurales con poca infraestructura y acceso limitado a servicios de emergencia.
El estudio revela que el Estado de México encabeza la lista de entidades con más fallecimientos por caída de rayos, acumulando 539 muertes durante el periodo analizado.
Después aparecen:
Dentro del Estado de México, los municipios con más “eventos” fueron:
Los investigadores explican que un “evento” ocurre cuando un rayo impacta en una zona y provoca una o varias muertes.
La temporada de lluvias y las condiciones geográficas juegan un papel clave. Durante el verano, regiones como la Sierra Madre Occidental y buena parte del centro y sur del país favorecen la formación de tormentas eléctricas.
Sin embargo, el estudio destaca que el problema no depende únicamente del clima. La vulnerabilidad social también influye directamente en el riesgo de morir por un rayo.
En muchas comunidades rurales hay viviendas sin protección adecuada, falta de acceso a hospitales, escasa educación preventiva y poco acceso a información meteorológica. Todo esto aumenta las probabilidades de que una tormenta termine en tragedia.
Por ejemplo, en estados como Michoacán y Guerrero coinciden dos factores peligrosos: alta actividad eléctrica y alta vulnerabilidad social. En Oaxaca y Chiapas el riesgo se distribuye de manera más amplia debido a que muchas comunidades vulnerables están dispersas en el territorio.
La mayoría de las víctimas se encontraba al aire libre al momento de la tormenta. Algunas personas intentan refugiarse bajo árboles, pero esto puede resultar aún más peligroso, ya que el rayo puede impactar directamente o generar corrientes eléctricas alrededor.
También existen casos en los que la descarga cae sobre viviendas sin sistemas de protección como pararrayos, lo que puede provocar lesiones fatales. Los especialistas recuerdan que un rayo puede alcanzar temperaturas superiores a las de la superficie del Sol y liberar enormes cantidades de energía en segundos.
Los investigadores aseguran que, aunque no se pueden evitar los fenómenos naturales, sí es posible reducir el riesgo con prevención e información.
Entre las principales recomendaciones destacan:
Además, el mapa elaborado por la UNAM podría servir como herramienta para autoridades de Protección Civil y gobiernos locales, ayudando a identificar las zonas donde urge reforzar campañas de prevención.
Para Alejandro Jaramillo Moreno, el problema sigue siendo invisible para gran parte de la población. “Es un riesgo oculto”, advirtió el académico, quien considera que el impacto de los rayos en México todavía no recibe la atención necesaria.