
Agencia Yahoo Finanzas. Febrero 20, 2026.
Días después de ganar el Super Bowl 2026 frente a los New England Patriots, los Seattle Seahawks activaron formalmente la venta de su franquicia de la NFL. El proceso será conducido por Allen & Co. junto con el despacho Latham & Watkins y podría extenderse durante la pretemporada.
El equipo forma parte del patrimonio de Paul Allen, cofundador de Microsoft, quien lo adquirió en 1997. Tras su muerte en 2018, su hermana Jody Allen quedó a cargo de los activos, con el encargo de desprenderse de las propiedades deportivas y dirigir los recursos a iniciativas benéficas.
Antes de conquistar el campeonato, la organización estaba valorada cerca de 7,000 millones de dólares, según estimaciones difundidas por CNBC. Una cifra en ese rango colocaría la transacción entre las más elevadas de la liga, por encima de los cerca de 6,000 millones pagados por los Washington Commanders en 2023. Como exige la normativa, cualquier acuerdo deberá recibir el visto bueno de los demás propietarios.
El movimiento llega en un punto óptimo: éxito deportivo reciente y presencia en una ciudad con fuerte respaldo corporativo y tecnológico. Esa combinación suele elevar el interés de grandes inversionistas.
Para el mercado hispano en Estados Unidos, la operación no es menor. La NFL ha intensificado su estrategia hacia audiencias latinas, desde transmisiones en español hasta acuerdos comerciales. Un cambio de dueño puede redefinir esa apuesta, con efectos en empleos vinculados a eventos, hospitalidad y servicios, sectores donde la participación hispana es significativa.
Más allá del trofeo, la venta confirma una tendencia: las franquicias deportivas continúan consolidándose como activos de alto valor y atractivo para capital privado y patrimonios familiares que buscan inversiones de largo plazo.