Agencia CNN. Mayo 08, 2025.
Los principales funcionarios comerciales del presidente de EE.UU., Donald Trump, se reunirán con sus homólogos chinos esta semana para discutir una desescalada de su cada vez más grave y perjudicial guerra comercial. El futuro de la economía global depende de su éxito.
Las conversaciones comerciales, la primera reunión en persona entre funcionarios chinos y estadounidenses desde que la escalada de aranceles comenzó en marzo, probablemente no resulten en un acuerdo comercial, dijo este martes el secretario del Tesoro, Scott Bessent. Sin embargo, los aranceles han alcanzado un nivel tan alto que el comercio entre los dos países ha disminuido drásticamente. Cualquier deshielo en la guerra comercial podría ser una señal bienvenida para las empresas y los consumidores en ambos países y en todo el mundo.
Estados Unidos impuso al menos un arancel del 145 % sobre la mayoría de las importaciones chinas. Por su parte, China respondió con un arancel del 125 % sobre algunas importaciones estadounidenses. Los últimos barcos libres de aranceles –aquellos que estaban en el agua cuando se anunciaron los aranceles– han atracado casi en su totalidad, y los primeros barcos con mercancías sujetas a aranceles están llegando a los puertos.
Eso significa que las empresas en China y Estados Unidos pronto enfrentarán una decisión difícil: pagar un arancel que duplica con creces el costo de los bienes importados o dejar de venderlos por completo. Esto significa que los consumidores están a semanas de experimentar precios más altos y cierta escasez.
Los aranceles punitivos ya han dañado ambas economías. La economía de EE.UU. se contrajo en el primer trimestre, su primera contracción en tres años, ya que las empresas acumularon productos en previsión de los aranceles del “Día de la Liberación” de Trump, que comenzaron en el segundo trimestre. Mientras tanto, la actividad manufacturera de China se contrajo en abril al ritmo más rápido en 16 meses, y se espera que el Gobierno inyecte más estímulos a la economía.
Aunque el enfrentamiento comercial entre China y Estados Unidos es, por mucho, el más agresivo, Trump también ha impuesto grandes aranceles a la mayoría de los demás países del mundo: un arancel universal del 10 % sobre prácticamente todos los bienes que entran en Estados Unidos, además de aranceles del 25 % sobre el acero, el aluminio, los automóviles, las autopartes y algunos productos procedentes de México y Canadá. Por ello, el mundo observa las conversaciones con expectación.
Los economistas globales del Fondo Monetario Internacional, la OCDE y el Banco Mundial han predicho que la guerra comercial de Trump tendría efectos desastrosos en la economía global, ralentizando el crecimiento dramáticamente en algunos países, mientras reaviva la inflación. Se espera que Estados Unidos sea una de las economías más afectadas, ya que otras naciones, incluida China, toman represalias con aranceles más altos. Muchos economistas estadounidenses y grandes bancos predicen que Estados Unidos podría entrar en recesión este año.