
Septiembre 23, 2026 | A pesar de vivir la peor crisis desde su creación hace 80 años, como numerosos mandatarios lamentan al subir a su estrado esta semana, la ONU continúa teniendo algo que cada vez es más difícil de encontrar en este mundo, un lugar en el que se pueden expresar los enemigos en medio de una guerra.
Donald Trump amenazó el martes en su discurso en Naciones Unidas, un foro supuestamente de paz, con “aniquilar” a Irán si no acepta sus condiciones. El presidente estadounidense calificó de terroristas a los dirigentes de la República Islámica, a los que describió como un peligro para la existencia de la humanidad.
Así es la ONU. Escasas 24 horas después, su homólogo iraní, Masoud Pezeshkian, le causó un shock al único representante de EE.UU. que estaba en la sala, que decidió abandonarla, cuando le dio la vuelta al calcetín y convirtió a Trump en el terrorista por el conflicto bélico que lanzó el pasado 28 de febrero.
“Había preparado otro discurso, pero el presidente de Estados Unidos nos describió como terroristas. Nosotros hemos sido víctimas del terrorismo”, replicó. “Vengo de un Irán en el que nuestro respetado líder supremo (exhibió la foto de Ali Jamenei) fue asesinado sin ningún marco jurídico que lo justificara ni ninguna razón. Vengo de un Irán donde, en realidad, bombardearon una escuela. Vean a estas niñas (más fotos). Estas niñas murieron bajo las bombas de Estados Unidos e Israel. Eran inocentes, no habían cometido ningún delito”, subrayó.
“Martirizaron y asesinaron a nuestros científicos, a nuestros hombres, mujeres y niños. Niños inocentes que, en realidad, no habían cometido ningún delito ni pecado alguno. Aquellos que son terroristas y que entrenan y protegen a terroristas nos describen como tales. Nosotros simplemente nos hemos defendido. No somos terroristas. Nuestra población inocente ha sido objetivo de ataques cobardes y de agresiones impuestas a nuestro país, y nosotros nos defendimos con todas nuestras fuerzas”, recalcó en un discurso de 18 minutos, la mitad del de Trump.
Pezeshkian presentó a Irán como víctima de la agresión de Estados Unidos e Israel y dejó clara la voluntad de desafío de su país. “Irán debe ser poderoso para evitar ser amenazado, para evitar que su futuro se vea amenazado”, afirmó. “Nuestros sistemas defensivos han sido construidos para que nadie pueda pensar que bombardear ciudades iraníes quedará sin respuesta”, prosiguió en su advertencia.
“Nunca inclinaremos la cabeza ni doblaremos las rodillas. Estamos dispuestos al diálogo, la diplomacia y las negociaciones, pero nunca aceptaremos el lenguaje de la fuerza”, remarcó en respuesta al riesgo de aniquilación.
En el asunto central para Trump, quien sostiene que nunca permitirá que Irán tenga el arma nuclear, Pezeshkian replicó: “Para nuestro país, la tecnología nuclear con fines pacíficos forma parte de nuestro progreso inherente”. Pero matizó que su país no quiere construir un arma nuclear..
El programa nuclear de Irán ha estado en el centro del enfrentamiento entre Teherán y Washington. Irán insiste en que cualquier acuerdo debe permitirle enriquecer uranio hasta los niveles necesarios para su uso en investigación médica y para la generación de electricidad. Washington se opone a cualquier fórmula de enriquecimiento de uranio.
Pezeshkian sugirió además que existe un doble rasero en la comunidad internacional. “Israel mata, pero Irán está sometido a sanciones”, señaló. “Esta es una verdadera tragedia que, como mucho, haría reír a cualquiera que la escuchara”, apostilló.
La voz del presidente de irán no ha sido una voz aislada. Israel ha sido el foco de atención de todos los líderes de Oriente Medio que han intervenido hasta ahora ante la Asamblea General, quienes han expresado su indignación por las acciones del ejército israelí contra los palestinos, así como por sus ataques contra Irán, Líbano y Siria.
Pezeshkian reiteró la postura que Irán mantiene desde hace tiempo de que las fuerzas militares estadounidenses deben abandonar Oriente Medio. “Nuestros problemas regionales deben resolverse en la propia región, por parte de los países de la región, sin convertirnos en juguetes de las potencias extranjeras”, proclamó.
En su discurso, un discreto pero desafiante Pezeshkian indicó que los iraníes habían estado manifestándose todas las noches durante los últimos siete meses en apoyo de su país. Aunque los partidarios más radicales han celebrado concentraciones nocturnas desde el comienzo de la guerra, esas mismas multitudes han atacado a Pezeshkian y se han opuesto a un acuerdo con Estados Unidos. Sin olvidar que una parte importante de la población que se opone al régimen también salió a las calles durante una oleada de protestas realizadas en el mes de enero. Según grupos de derechos humanos, las autoridades mataron al menos a 4.200 manifestantes. De esto, ni una palabra en la ONU.
“Solo queremos vivir de manera independiente. ¿Somos nosotros los que provocamos la inestabilidad? ¿Son quienes están cometiendo actos de terrorismo y crímenes los que protegen la paz y la estabilidad? Ninguna de las leyes internacionales ha sido respetada por ellos. Esto es a lo que nos enfrentamos. No queremos nada”, remató.
“No debemos permitir que el siglo XXI retroceda a una era en la que solo manden los poderosos, las potencias que intimidan y los poderes hegemónicos. No debemos construir un mundo en el que el poder militar sustituya a la legitimidad, el terrorismo sustituya a la política y las negociaciones, y la guerra sustituya al diálogo y la diplomacia”, concluyó el dirigente de un país al que muchos acusan de mover los cables de la inestabilidad en la región.
Con información de La Vanguardia