
Agencia Excélsior. Noviembre 06, 2025.
Mientras realizaba trabajos para construir una piscina en su jardín, un hombre en Neuville-sur-Saône, al norte de Lyon, desenterró cinco lingotes y una cantidad no determinada de monedas de oro, envueltos cuidadosamente en bolsas de plástico. El hallazgo, según una valoración preliminar, asciende a unos 700 mil euros (alrededor de 800 mil dólares).
El descubrimiento tuvo lugar en mayo, pero fue confirmado oficialmente este miércoles por la alcaldía local. La noticia, divulgada por la agencia AFP y medios como Le Progrès y Midi Libre, ha causado tanto asombro como interrogantes.
El propietario del terreno, cuya identidad permanece en reserva, actuó con rapidez al notificar a las autoridades, incluida la Dirección Regional de Asuntos Culturales (DRAC). Este paso era crucial, ya que si el hallazgo hubiese sido clasificado como patrimonio arqueológico, el Estado francés habría reclamado su propiedad.
Tras la evaluación de expertos, se concluyó que el oro carecía de valor patrimonial y no era de origen arqueológico, lo que permitió que el descubridor pudiera conservar legalmente el hallazgo.
Según la investigación de la gendarmería, los lingotes y monedas fueron adquiridos legalmente y fundidos entre hace 15 y 20 años por una empresa de la región de Lyon. Sin embargo, el rastro se detiene ahí.
El anterior dueño del terreno, quien podría haber aportado datos sobre el origen del tesoro, falleció hace años. No existen documentos ni testigos que aclaren por qué se ocultó tal cantidad de oro enterrado a pocos metros de la superficie.
En Francia, la propiedad de objetos hallados en suelo propio no es automática. Si se trata de bienes arqueológicos o minerales, el Estado puede intervenir e incluso expropiar. En este caso, la edad reciente del oro y su adquisición lícita dieron lugar a una excepción legal favorable al descubridor.
El hombre ha optado por mantenerse en el anonimato. No hay declaraciones ni imágenes del momento del hallazgo. Su decisión por la discreción ha transformado esta historia en una mezcla de fortuna inesperada y misterio sin resolver.
Este hallazgo en Neuville-sur-Saône recuerda otros casos recientes en Europa donde tesoros de oro o grandes sumas de dinero han sido encontrados accidentalmente, generalmente durante obras o remodelaciones. Por ejemplo, en 2020, una pareja en Yorkshire, Inglaterra, descubrió más de 260 monedas de oro de los siglos XVII y XVIII escondidas bajo el suelo de su cocina, valuadas en más de 800 mil libras. Estos casos suelen generar debate en torno a la legislación sobre hallazgos fortuitos y derechos de propiedad, especialmente cuando no se puede determinar un origen claro o herederos legítimos.