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“Irán busca causar mayor daño posible a Estados Unidos”

“Irán busca causar mayor daño posible a Estados Unidos”

  • Reportes recientes señalan que la inteligencia estadounidense ve como amenaza principal no tanto las minas submarinas iraníes, sino la posibilidad de ataques directos con drones suicidas.

Agencia El Universal. Marzo 19, 2026.

Al menos 13 militares de Estados Unidos han muerto en una guerra contra Irán que ya entró en una etapa de alto riesgo y, según expertos, podría caer en un punto de no retorno, dado el control iraní del estrecho de Ormuz, que está elevando los precios de los combustibles a nivel mundial, y la posibilidad, no descartada por el presidente Donald Trump, de un despliegue de tropas en el terreno.

Estados Unidos ha desplegado alrededor de 5 mil soldados hasta este momento, enviados a Irak (Erbil y Ain al‑Asad), Siria (bases en el noreste como Al‑Shaddadi, Rmelan y Conoco), Jordania (base Muwaffaq Salti), Kuwait (Camp Arifjan y Camp Buehring), Qatar (Al Udeid), Bahréin (Quinta Flota) y a buques en el Mar Rojo y el Golfo Pérsico, con el objetivo de reforzar defensas aéreas, proteger bases atacadas por milicias proiraníes, contener a grupos afiliados a Irán, respaldar operaciones contra células remanentes de ISIS, proteger rutas marítimas amenazadas por los hutíes y aumentar la capacidad de respuesta rápida ante la escalada regional que siguió a los ataques contra personal estadounidense y a la intensificación de la tensión entre Washington e Irán.

Todos estos movimientos los ha hecho Trump sin pedir autorización formal al Congreso para atacar Irán.

“La guerra ya está cobrando vidas estadounidenses antes de llegar a una incursión grande en territorio iraní y la discusión en Washington sigue sin fijar con claridad cuál es el objetivo final y cuánto costo humano está dispuesto a aceptar”, dice la experta en seguridad Bárbara Gutierréz.

“Ese despliegue no prueba por sí solo que una invasión terrestre sea inminente, pero tampoco es un movimiento rutinario” subraya Gutierréz. La fuerza enviada está entrenada para desembarcos anfibios, protección de embajadas, evacuación de civiles y respuesta rápida y su sola presencia amplía las opciones militares de la Casa Blanca.

Teherán parece no temer un despliegue de tropas. “Los estamos esperando”, dijo el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, en entrevista con NBC News. “Confiamos en que podemos enfrentarlos y sería un gran desastre para ellos”, añadió, refiriéndose a los soldados estadounidenses.

Araghchi advirtió que Irán está “más preparado para esta guerra que para la guerra anterior”, que sus misiles habían sido mejorados porque aprendieron “muchas lecciones” y que el país estaba listo para “cualquier escenario”.

El general retirado David Petraeus, exdirector de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos y exjefe militar en la región, dijo en la cadena CNN que no se ve una fuerza opositora interna capaz de desafiar a “casi un millón de hombres con armas”; refiriéndose a la Guardia Revolucionaria de Irán. Petraeus añadió que si la guerra sigue Estados Unidos tendrá que escoltar tanqueros y abrir un corredor seguro por el Golfo y el estrecho de Ormuz y definió esa tarea como “una misión militar mayor” y “desafiante”. Después explicó por qué Irán todavía conserva submarinos, lanchas rápidas, misiles y drones capaces de causar serios problemas.

Reportes recientes señalan que la inteligencia estadounidense ve como amenaza principal no tanto las minas submarinas que Irán ha colocado en el estrecho de Ormuz, sino la posibilidad de ataques directos iraníes con drones suicidas o misiles lanzados desde la costa contra buques comerciales.

También se ha advertido que la simple presencia de destructores escoltando convoyes puede no bastar para blindar el tránsito. “En un paso marítimo tan estrecho, con tráfico acumulado y la costa iraní tan cerca, que cada milla de avance expone a una fuerza militar marina a un peligro inminente continuo” señala Gutiérrez.

Así, los riesgos de una incursión terrestre no comenzarían cuando el primer soldado estadounidense pisa la playa iraní, sino antes, en el mar, mientras los soldados son transportados. Una fuerza anfibia puede abrir una cabeza de playa, ocupar un punto o asegurar una instalación. Lo difícil es sostenerla bajo el fuego, proteger sus rutas, reponer munición, sacar heridos y evitar que el adversario convierta cada puerto, cada corredor y cada barco en un blanco.

El analista Scott Ritter, dijo que cree que Donald Trump está tratando a Irán como si fuera un blanco que puede ser castigado rápido, cuando es un enemigo capaz de devolver el golpe desde el primer minuto. Ritter, que fue oficial de inteligencia de la Infantería de Marina de Estados Unidos y luego inspector de armas de la Organización de las Naciones Unidas en Irak, sostiene que Irán tiene la capacidad de causar un “daño horrible” a bases estadounidenses, con el potencial de matar a “cientos, si no miles” de militares de Estados Unidos e incluso de hundir buques de guerra.

Su argumento central no es solo que Irán tenga muchos hombres o muchos misiles, sino que lleva más de 20 años preparándose para una guerra de supervivencia contra Estados Unidos, Israel y Occidente, con ciudades subterráneas, puestos de mando enterrados, capacidad de continuidad del gobierno y una estructura pensada para seguir peleando, aunque reciba un golpe inicial muy duro.

Larry Johnson, exanalista de la Agencia Central de Inteligencia, acusa que Trump abrió una guerra sin medir lo que ocurre después del primer ataque y que cometió un “error colosal” al suponer que un gran golpe inicial bastaría para quebrar a Irán.

Irán, subraya Johnson, ya atacó instalaciones estadounidenses en la región. Advierte que la Quinta Flota en Bahréin es vulnerable, que la Marina estadounidense no puede sostener indefinidamente una campaña si sus buques no pueden recargar con seguridad y que el cierre o la interrupción grave del estrecho de Ormuz puede volver mucho más costosa la guerra no solo en vidas, sino también en términos económicos y estratégicos.

Más, si Estados Unidos va solo, que es justo lo que está pasando, ante la negativa de los aliados europeos y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a involucrarse en una guerra que, afirman, no es suya, no tiene objetivos ni estrategia clara.

La misma duda asalta a legisladores estadounidenses. En declaraciones a CNN, la senadora Jeanne Shaheen se quejó de que “no hay transparencia” y dijo que el público estadounidense necesita saber “qué está pasando, cuál es el final del juego, cuáles son los objetivos”.

Según sondeos, la mayoría de los estadounidenses está en desacuerdo con la guerra que inició Trump con Irán. Un envío de tropas a territorio iraní, con las bajas y daños consecuentes, puede volver a la opinión pública peligrosamente contraria a las acciones de la administración. Según una encuesta de la Universidad Quinnipiac, 74% rechaza enviar tropas terrestres a Irán.

“El costo humano ya existe y puede multiplicarse si la guerra cruza el umbral de una operación terrestre” subraya Gutiérrez. Irán, señala, “lleva años preparándose para resistir y enfrentar una guerra cuyos fines siguen sin definirse con claridad en Washington, pero que los iraníes tienen muy claro: ‘Vengan y entren, los estamos esperando’”.