
Agencia El Imparcial. Diciembre 02, 2025.
La presencia permanente del Ejército Mexicano y la Guardia Nacional en Tierra Caliente, en Michoacán, sostiene la operación productiva del limón después de dos años marcados por violencia, amenazas y minas improvisadas en zonas agrícolas.
Estas fuerzas mantienen la vigilancia en campos, caminos y empaques como parte del Plan Michoacán para la Paz y la Justicia.
En esta región, la ofensiva del grupo criminal identificado como Cártel Michoacán Nueva Generación —que integra a células del Cártel Jalisco Nueva Generación, Los Viagras y Los Blancos de Troya— dejó un impacto directo en jornaleros, productores y trabajadores del sector citrícola.
La presencia militar se reforzó después del asesinato del líder limonero Bernardo Bravo Manríquez, hecho que generó incertidumbre entre los trabajadores del campo y que aceleró la intervención de elementos de inteligencia, Defensa y Guardia Nacional.
La ruta productiva y comercial que sostiene la economía de la región opera bajo vigilancia constante. En carreteras, brechas y autopistas se observa parte de los 10 mil 600 elementos federales desplegados para evitar nuevos ataques y permitir que jornaleros y empacadores trabajen sin riesgo.
Los campos limoneros habían sido sembrados con artefactos explosivos y utilizados como zonas de tránsito armado por células criminales, lo que provocó homicidios y frenó la actividad económica. El despliegue actual busca evitar que se repita ese escenario.
En la 43 Zona Militar, en Apatzingán, inicia la jornada antes de las cinco de la mañana. El subteniente de Infantería Mario Castañeda, integrante del 38 Batallón de Infantería y enviado a la Operación Paricutín, explica que el objetivo es realizar patrullajes y reconocimientos en áreas conflictivas.
“Siempre y cuando tengamos en mente lo que es nuestro trabajo (…) brindar seguridad nacional y hacer proximidad social”, señala durante el recorrido.
Antes de salir, el personal realiza honores a la bandera y recibe instrucciones:—
“Hoy toca realizar patrullajes disuasivos y llevar seguridad en los campos y empaques limoneros. También reducir el índice de homicidios y extorsión en la zona de Apatzingán”, ordena un mando militar.
El convoy es encabezado por un camión blindado tipo Ocelot, diseñado y fabricado por la Secretaría de la Defensa Nacional. En la torre viaja un tirador especializado encargado de reaccionar ante emergencias o posibles explosivos.
La presencia de soldados y guardias nacionales es visible en las huertas. Jornaleros como Isaac Gutiérrez, cortador de limón, explican que pueden trabajar sin temor.
“Ya nos dejan trabajar (…) antes había minas en las parcelas y salía uno con miedo de pisar una o quedar en un agarre”, cuenta mientras selecciona fruta y llena las cajas.
“Damos seguridad a los cortadores y acompañamos el producto hasta el empaque o al tianguis limonero”.
El objetivo es disminuir la extorsión y detectar cualquier intento de ingreso de grupos armados. Las unidades blindadas abren camino para identificar explosivos antes de que los trabajadores entren a las parcelas.