
Agencia El Imparcial. Julio 09, 2025.
Reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales podría representar una carga difícil de sostener para muchas microempresas del país. Así lo advirtió Octavio de la Torre, presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco), durante el foro para la Implementación de la Semana Laboral de 40 horas realizado en Cancún, Quintana Roo.
Según De la Torre, este cambio a la Ley Federal del Trabajo (LFT) generaría un costo adicional de 65 mil 793 pesos anuales por trabajador para las microempresas, lo que pondría a muchas en el dilema de “subsistir o cerrar, entre pagarle a su colaborador o mantener las puertas abiertas”.
El cálculo de los gastos anuales adicionales por cada trabajador se desglosa así:
Estos costos, señaló el líder empresarial, impactan directamente al “corazón del sector terciario”, que es responsable de generar 65 de cada 100 empleos en el país.
De la Torre aseguró que, aunque se menciona que la jornada actual es de 48 horas, en la práctica los trabajadores cumplen solamente 45 horas laborales efectivas, debido a que las pausas y descansos están incluidas en ese tiempo.
A diferencia de México, citó el caso de Alemania, donde la jornada es de 40 horas sin incluir las pausas, lo que permite una medición más precisa del tiempo productivo.
El presidente de Concanaco solicitó que el gobierno federal asuma los costos fiscales derivados de reducir la jornada y que no se cobre un impuesto adicional por horas extra trabajadas. También propuso:
De la Torre sostuvo que imponer una medida rígida como la jornada de 40 horas sin contemplar la diversidad del país solo provocará evasión, incumplimiento y desconfianza. Explicó que la rigidez “solo va a generar evasión, va a afectar la confianza y va a generar incumplimiento”, y que muchas personas “quieren ganar más, no trabajar menos”, según datos obtenidos de una encuesta realizada en el sector.
Concanaco pidió que la reducción de la jornada laboral se implemente de forma progresiva y realista, como recomienda la Organización Internacional del Trabajo (OIT), tomando en cuenta la situación económica del país, del sector terciario y el tamaño de los negocios.
“No queremos privilegios, queremos condiciones justas, no venimos a frenar derechos, venimos a construirlos con un piso firme”, concluyó el dirigente empresarial.