
Agencia Expansión. Julio 11, 2025.
En su intento por evitar la cadena perpetua, Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín ”El Chapo” Guzmán, acordó colaborar de tiempo completo con autoridades de Estados Unidos.
El joven narcotraficante mexicano accedió también a pagar 80 millones de dólares a través del embargo de sus bienes.
Si los fiscales determinan que Guzmán López entregó la información necesaria, la pena de cadena perpetua podría bajarse hasta un par de décadas tras las rejas, pues la pena mínima por manejo de una empresa criminal es de 20 años.
“El acusado acepta que cooperará de manera absoluta y veraz en cualquier asunto en el que sea llamado a colaborar por las fiscalías para el Distrito Norte de Illinois, el Distrito Sur de Nueva York, el Distrito Sur de California, y la Sección de Narcóticos del Departamento de Justicia”, dice el acuerdo firmado por Ovidio Guzmán.
“Esa cooperación deberá incluir proveer información completa y veraz en cualquier investigación o preparación para juicios, así como su testimonio completo y veraz en cualquier procedimiento penal, civil o administrativo”, añade.
El hijo del encarcelado narcotraficante mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán se declaró culpable este viernes de cuatro cargos penales en dos casos de narcotráfico relacionados y dirigidos contra el célebre Cártel de Sinaloa.
Ovidio Guzmán López, de 35 años, se declaró culpable de dos cargos de distribución de drogas y dos cargos de participación en una empresa criminal continuada ante la jueza federal de distrito Sharon Coleman en Chicago. Se enfrenta a una posible cadena perpetua.
Vestido con un traje naranja y hablando en voz baja a través de un intérprete, admitió una letanía de delitos descritos en un par de acusaciones federales, entre ellos asesinato, secuestro y soborno.
Sus abogados no respondieron inmediatamente a las peticiones de comentarios. Su próxima comparecencia ante el tribunal será dentro de seis meses.
En las acusaciones presentadas en Nueva York y Chicago, los fiscales alegan que Ovidio Guzmán López y sus hermanos -conocidos como los “Chapitos”- revivieron el Cártel de Sinaloa tras el arresto de su padre en 2016 al adoptar el fentanilo, cosechando cientos de millones de dólares en ganancias al enviar el mortal opioide a Estados Unidos.
Ovidio Guzmán López, también conocido como “El Ratón” o “Ratón Nuevo”, fue extraditado de México en septiembre de 2023 como parte de la guerra del Gobierno federal contra el fentanilo, una droga altamente letal que mató a casi 200 estadounidenses diariamente en 2023.
El número de muertes ha sido un foco de las negociaciones comerciales del presidente Donald Trump con México, con Trump exigiendo a México que haga más para detener el flujo de fentanilo a cambio de un alivio arancelario.
El hermano de Ovidio, Joaquín Guzmán López, fue detenido en El Paso junto con el capo de Sinaloa Ismael “El Mayo” Zambada el pasado mes de julio, después de que las autoridades estadounidenses reclutaron a Joaquín para atraer a Zambada a Estados Unidos en un avión privado.
También conocido como “El Güero” o “Güero Moreno”, Joaquín Guzmán López se declaró “no culpable” de los cargos de narcotráfico y blanqueo de dinero, y los fiscales afirman que no pedirán la pena de muerte contra él.
Zambada, cofundador del cártel de Sinaloa con El Chapo, también se ha declarado “no culpable”. En febrero, su abogado dijo que estaría dispuesto a declararse “culpable” si los fiscales accedían a evitarle la pena de muerte.
”El Chapo” cumple cadena perpetua en una prisión de máxima seguridad de Colorado tras ser condenado por narcotráfico en 2019.