
Agencia Infobae. Mayo 18, 2026.
En medio de la presión que ejerce Washington sobre México por el caso de los funcionarios de Sinaloa, la presidenta Claudia Sheinbaum salió este lunes a aclarar un punto que ha generado ruido en la conversación pública: las declaraciones del presidente Donald Trump sobre presuntos vínculos entre el gobierno mexicano y el narcotráfico.
Cuando un reportero le preguntó directamente si Trump era la principal voz que señalaba a México de tener un “narcogobierno”, la presidenta fue concisa:
“El presidente Trump lo ha dicho, pero cada vez que hablamos, no me lo dice a mí. Ha dicho que en México hay gobiernos de narcos, pero no se refiere a la Presidenta. Y además siempre le he dicho: no es cierto.”
Lejos de una ruptura, Sheinbaum anunció una intensa agenda diplomática en materia de seguridad con funcionarios estadounidenses de alto nivel:
La presidenta subrayó que estas reuniones se enmarcan en una visión de coordinación, no de subordinación: “Cada quien opera en su territorio.
Sheinbaum aprovechó la conferencia para dejar en claro cuál es, desde su perspectiva, la mejor forma en que Washington puede colaborar en la reducción de la violencia. No es con operativos militares. Son tres puntos concretos:
“Quién distribuye la droga en Estados Unidos, quién la vende… Si Estados Unidos quiere ayudar a México, lo mejor que puede hacer es atender la prevención”, afirmó.
“No hay riesgo, no tenemos nada que esconder”
Sobre la entrega de los dos exfuncionarios de Sinaloa al FBI — el exsecretario de Seguridad Gerardo Mérida y el exsecretario de Finanzas Enrique Díaz Vega — Sheinbaum descartó cualquier amenaza para su gobierno:
“Ningún riesgo. Fue una decisión de ellos entregarse. No hay ningún riesgo, ninguno. No hacemos ningún pacto de ningún tipo, ni con criminales de cuello blanco ni de la delincuencia organizada.”
La presidenta también rechazó que las acusaciones del Departamento de Justicia estadounidense sean evidencia de un “narcopartido”, y atribuyó esa narrativa a lo que llamó “las plumas del viejo régimen”.
En el trasfondo de toda la conferencia quedó un mensaje claro hacia Washington: la cooperación en seguridad tiene un límite geográfico y jurídico.
“Nos pueden ayudar con información, bienvenidos. Pero tiene que operar necesariamente las instituciones mexicanas. No puede operar Estados Unidos en México. Se llama soberanía.”