
Julio 28, 2026. Las actividades permanecen en la planta procesadora de ensaladas Taylor Farms de México con el constante ingreso de trabajadores, la movilidad de pipas cargadas de “agua con cloro” y otras con agua potable, así como el desplazamiento de tráileres llenos de vegetales, pese al cierre temporal del corporativo que fue ligado con el brote de diarrea explosiva en Estados Unidos.
El movimiento de personas lo controla guardias de seguridad de la empresa en las puertas y plumas de acceso, quienes guardan silencio con relación al cese de la producción anunciado voluntariamente por la compañía y por la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo.
La planta se ubica en el municipio Doctor Mora, en el kilómetro 16 de la carretera estatal número uno a San Miguel de Allende, frente al Balneario Las Fajanas, a un lado del rancho Florencia y a unos metros de la comunidad El Huizachal.
En un recorrido realizado el sábado 25 de julio se observó que los trabajadores llegaban abrigados, vestidos con sudaderas que les cubrían hasta la cabeza o con prendas de vestir de manga larga. “Es que la planta es muy fría y son muy estrictos en lo se que refiere a inocuidad. También cuida que no se vaya a ir ni un pelito de la mano o el brazo a los alimentos”, comentó uno de los empleados.
Un día antes, el viernes 24 de julio, la gobernadora explicó que los trabajadores siguen acudiendo a sus labores, aunque no haya como tal una producción. “No hay una afectación laboral, lo hemos platicado con la empresa”.
La planta se encuentra sujeta a investigaciones de autoridades sanitarias de México y Estados Unidos por haber sido relacionada con el brote de cyclosporiasis, conocida como la enfermedad causante de la diarrea explosiva, presuntamente derivada del consumo de lechuga contaminada.
García Muñoz Ledo comentó que “hay un cierre temporal voluntario que hace la empresa para facilitar las revisiones, han estado ahí las autoridades sanitarias federales”.
También explicó que “ha habido una revisión técnica que manifiesta que no hay indicios de que sea esta la fuente de la propagación que se ha dado en Estados Unidos. Así es que esto nos deja muy tranquilos, vamos a seguir trabajando con la empresa”.
La gobernadora agregó que derivado de las revisiones técnicas que fueron muy exhaustivas “muy pronto podrá abrirse ya ese lugar”.
Los ejecutivos responsables determinaron mantener distancia con la prensa y, de acuerdo con uno de los guardias de la planta, la indicación es negar que las personas autorizadas para hablar se encuentran en las oficinas corporativas.
El personal que accedió a platicar con el Gran Diario de México lo hizo con la reserva de no dar su nombre ni que su imagen fuera fotografiada, por temor a ser despedidos.
En la procesadora trabajan habitantes de los municipios cercanos como Doctor Mora, San José Iturbide y San Luis de la Paz, dijo don Juan, vigilante de una de las plantaciones de lechuga orejona aledaña a la empresa. Duda que la empresa pueda desaparecer porque lleva muchos años en este lugar. “Sería un golpe muy duro por la cuestión del empleo”.
“Deben de ser como unos mil empleados que están en turnos durante el día y en la noche. Taylor le da empleo a mucha gente, hasta de rancherías lejanas de donde las traen en las camionetas de personal”, comentó.
Explicó que “aquí siembran de todo y hace como dos o tres semanas cosecharon toda la lechuga que se produjo durante los dos meses previos”, y que ahora en esas tierras sólo queda “la pata”, es decir, las lechugas de desecho que ya no se utilizan para consumo humano. “Ya no tardan en llegar las máquinas para levantarlas y plantar otros alimentos”.
El ambiente entre los pobladores de comunidades cercanas a la empresa es de tensión. Nadie quiere hablar sobre el tema.
En los campos agrícolas que rodean a Taylor Farms se cultiva brócoli, lechuga, repollo, apio y ajo, entre otros. Los plantíos están cercados con alambre de púas, tapados con hule y reforzados con tablas.
En tramos de cortas distancias colocan entre la alambrada trampas atrapainsectos de un metro cuadrado y de colores llamativos “para evitar que las moscas y mosquitos se posen en la lechuga y la contaminen”, explicó José, cuidador de una plantación de lechuga.
Josefina —nombre ficticio—, encargada de la vigilancia de otro predio y supervisora, señaló que en la zona es alta la producción de hortalizas, sobre todo lechuga de diferentes variedades para exportación, y de brócoli, que se cultivan con base en sistemas de riego por goteo operado por técnicos especialistas.
Describe que hombres y mujeres aportan su mano de obra para la plantación y cosecha manual. “Es gente de mucho aguante, bien maciza, bien fuerte porque se la pasan todo el día agachadas haciendo todo el proceso”, al referir que desde que inicia la jornada van plantando las semillas o las “plantitas” y no se levantan hasta que terminan una hilera, y así le siguen con otra y otra.
De acuerdo con su experiencia, una lechuga está lista desde que nace y hasta que se levanta en un par de meses, con el riego industrial, pero en esta ocasión las lluvias han sido tan buenas que estuvieron listas en 48 días.
“Esta tierra es muy buena, muy bondadosa, además de que genera vegetales de calidad de exportación. Salen de aquí para [otros estados de] México y todo el mundo”, compartió con agrado al mostrar una de las lechugas que hace cerca de tres días se quedó entre los surcos.
Muchas tierras pertenecen a pequeños propietarios que en algunos casos se asocian con las empresas grandes procesadoras de vegetales; en otros, comercializan su cosecha a compañías de diferentes puntos del país, y en otros casos rentan sus parcelas.
En la planta Taylor Farms se producen ensaladas picadas, lechugas en sus cajas o empaques y también se procesan otros alimentos que salen listos para que la gente los pueda consumir. “Es muy grande la producción, salen tráileres llenos”, advierte.
La empresa tiene campañas de limpieza de toda la ruta, en colaboración con su base trabajadora, que incluso difunden en sus redes sociales.
Con información de El Universal.