
Octubre 28, 2026 | El Día de Muertos es una de las celebraciones más emblemáticas de México, una tradición que combina creencias prehispánicas y elementos heredados de la época colonial para recordar y honrar a quienes ya partieron. Aunque las fechas más conocidas son el 1 y 2 de noviembre, en muchas regiones del país las conmemoraciones comienzan desde los últimos días de octubre con la instalación de altares y ofrendas.
Dentro de esta tradición existe un calendario especial que asigna un día a distintos tipos de difuntos. El 28 de octubre tiene un significado particular, pues está dedicado a las almas de quienes fallecieron de forma repentina o trágica, razón por la que muchas familias preparan ese día una ofrenda especial para recibirlas.
De acuerdo con diversas tradiciones populares mexicanas, el 28 de octubre es la fecha en la que regresan al mundo de los vivos las almas de las personas que murieron en accidentes, actos de violencia o circunstancias inesperadas.
Se cree que ese día regresan quienes no pudieron concluir su camino de vida de manera natural y que, simbólicamente, vuelven a reunirse con sus seres queridos para recibir las ofrendas preparadas en su honor.
Por ello, muchas familias aprovechan esta fecha para encender veladoras, colocar fotografías y recordar especialmente a quienes fallecieron de manera repentina.
Según las tradiciones que se conservan en distintas regiones de México, el calendario se desarrolla de la siguiente manera:
La tradición señala que las ofrendas deben incluir los elementos esenciales que ayudan a guiar y recibir a los difuntos durante su visita al mundo terrenal. Además de colocar las fotografías de los seres queridos, es común incluir sus alimentos y bebidas favoritas.
Entre los elementos más importantes del altar destacan:
De acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, el Día de Muertos tiene origen en las antiguas culturas mesoamericanas, que rendían homenaje a sus difuntos después de las cosechas. Con la llegada de los españoles, estas costumbres se fusionaron con celebraciones católicas, dando origen a la tradición que hoy conocemos.
Por ello, cada elemento de la ofrenda tiene un significado especial y busca mantener vivo el recuerdo de quienes ya no están físicamente, pero siguen presentes en la memoria de sus familias.
Si tienes un familiar o ser querido que falleció en un accidente o en circunstancias trágicas, puedes dedicarle un espacio especial en tu altar colocando su fotografía, sus comidas favoritas, flores de cempasúchil y una veladora encendida en su memoria.
Con información de Vive USA